Este año sí. Al fin he pasado la nochevieja en el pueblo, tantos años queriendo ir y este he ido al fin. Y menudo espectáculo. No encuentro otro nombre para describirlo, la verdad...
Decido ir en tren hasta un pueblo cercano y casi me veo buscando casa allí porque llegaron con casi una hora de retraso los amigos que me venian a recojer...
Llego a mi casa... y demasiado frio. Vale, que haya tres graditos en la calle no implica que haya mucho más en casa, pero... ah! normal, si está el tragaluz de mi cuarto abierto completamente incluso es normal que haga fresco en casa... y hasta que mi cuarto se haya convertido en un lago gracias a la combinación nevadas-lluvias-tragaluzabierto. Mierda.
El dia 31, cerca de las 18h, se va la luz. Un apagón general en todo el pueblo. Pasadas las 19:30 aún no había vuelto la luz, y claro, evidentemente, todo el pueblo a oscuras ya que hacia rato que el sol se había escondido. Hacía años que no estaba en una situación parecida, pero con una diferencia, que no teníamos 4 kilos de cordero esperando a que volviera la electricidad para ser asados a tiempo y comernos las uvas a tiempo. Claro, que sin electricidad no habia tele, y sin tele no habia campanadas... Sin estrés, eh? Por suerte, cerca de las 8 ya se estabilizó la electricidad de nuevo.
En fin, por lo demás, flipando. Cena en la peña (léase pocilga adecentada con nevera, luz, agua, estufa de leña y televisión - la tv cedida solo para las campanadas, no está de normal... por suerte), y quién me iba a decir que aquella pocilga se podía transformar en un local decentillo!
Y lo normal, cena maja entre amigos, desfase, juerga y cachondeo. Hay imágenes del momento, pero está en juego la reputación de personas ajenas, asique por su bien no las pondré de momento (no tiene nada que ver que mi vida peligrara si llegan a ser publicadas las fotos, eh? =) )
Y el resto de los dias, sin gran cosa destacable, relajados.
Tras esos dias en el pueblo... hay temas para pensar. Nosotros nos creamos nuestra juerga, sin molestar a nadie, y tras nuestras reuniones en la peña nos juntábamos con mas gente en el pub, lugar de reunión preferente (pocos sitios más hay en el pequeño pueblo). Pero hubo peleas en el disco bar donde llegaron a salir navajas y a cruzar la calle botellas de cristal. Hubo alguna bronca en alguna casa rural entre dueños e inquilinos por destrozos y desorden social, así como que todas las madrugadas los contenedores aparecían por los suelos con su contenido desparramado.
¿La gente no sabe disfrutar de la fiesta sin pasarse? ¿No saben disfrutar sin alcoholizarse o meterse cualquier substancia al cuerpo?
Cada año van a más estos desórdenes, lo que me hace pensar que son las nuevas generaciones las que salen más conflictivas -o más imbéciles, no distingo ya- ya que no eran precísamente adultos las personas que provocaron dichos conflictos. Y para variar gente de fuera. Y pretenden vivir del turismo los habitantes del pueblo.
¿Dónde quedarán aquellos años que nochevieja y nochebuena eran unos días especiales con cierto encanto?
¿Cuándo se habrán convertido en unas fechas de obligada juerga y gamberrismo?
Nunca he sido partidario de la felicidad obligada en días señalados, pero ahora empiezo a ver que quizás no fuera tan malo en comparación...
En fin, que ya desvarío, para variar. Feliz año nuevo a todos!
A las viejas generaciones: No perdaís esa ilusión y ese misterio especiales que rodeaban tan entrañables fechas, y procurad evitar convertiros en pasto del consumismo.
A las nuevas generaciones: ... idem, aunque lo tengáis más crudo...