Hace poco estuvo mi sobrinica en casa, está bastante maja, ya empieza a intentar dar sus primeros pasos, a derrapar en las curvas cuando gatea, a mirar a todo e intentar coger cualquier cosa que esté dentro de su alcance, a protestar si no está dentro de su alcance el objetivo y no dejar de protestar hasta que la acercas al objetivo... lo normal en una criatura de un año.
Entre idas y venidas de su madre, decidí dejarla un rato encima de mi cama, donde tenía, para variar, multitud de objetos con los que entretenerse (bolis, revistas, publicidad informática, apuntes, carpetas, objetos no identificados...). Tras un rato de diversión para la miniexploradora, decide que los objetos (bolis-babeados, revistas-babeadas, ex-publicidad-babeada, apuntes-babeados [ouch!], objetos-identificados-y-babeados...) ya no le interesan.
Avanza un poco más y sorpresa! la miniexploradora encuentra un paquete de pañuelos! Como no podía ser, lo abre y desparrama todos sobre la cama. Ésta va a ser buena, me digo. Empieza a coger uno a uno, e intenta cogerlos todos con una mano. Jeje, tras un largo rato de frustrados intentos y oír las risas de su tío, parece que pierden el interés para la exploradora los pañuelos-de-mierda-que-no-se-dejan-coger. O al menos eso parece decir con un grito.
Sigue avanzando y sorpresa! encuentra la cartera de su tío! Ésta va a ser mejor, me digo. A ver de lo que es capaz, seguro que ni la puede abrir...
Asombrosamente, logra abrirla con una facilidad pasmosa, y más escalofriante cuando logra sacar toooodas las tarjetas que ésta contenía. Mira el interior y parece que desprecia los 20 euros que habían dentro temblando, tirando la cartera lejos de su alcance. Se queda mirando el panorama, delante de ella unas cuantas tarjetas.
Coge una, la mira y se la pasa a una mano. Con la otra, coge otra, la mira, y se la pasa a la otra mano.... así hasta que no queda ninguna tarjeta. Yo lo flipo, ha cogido todas en una sola mano con total soltura. Jeje, que mona. Mira todas las tarjetas... y tras pensar un rato, una a una, va dejando unas sobre la cama y otras en su mano.
Hora de comer!!! Tras lograr arrebatar las tarjetas que tenía en la mano con la maniobra de distracción habitual, la llevo con su madre y vuelvo a mi cuarto. Miro la cama, y sobre ella mi dni, carnets de conducir y similares. Miro mi mano, las tarjetas con las que se había quedado mi sobrina: visa, otra visa y varias con banda magnética, toda tarjeta que era una potencial tarjeta de crédito. Sobre la cama las que no podían ser de crédito. Escalofrío. Apunta alto la niña.
No es tonta, no.
:)