¡¡¡Hoy por fin tengo un ratico libre para mí!!!
Estos días no he parado con la semana de orientación que tienen preparada aquí. La verdad es que lo tienen muy bien organizado.
En fin, que dejo la vagancia a un lado y empiezo a escribir cosicas por aquí.
Llevo una semana aquí, y aún no tengo la respuesta a la sencilla pregunta de cómo empezó todo. Nunca me había planteado ir a un país cuya lengua no conociera, y menos para estudiar cosas en otra tercera lengua. Pero no está mal la experiencia, aprendo la lengua propia del país y además practico mi inglés, dos pájaros de un tiro.
Nada más bajar del avión al llegar a Luleå, te encuentras con éste paisaje:


Con lo que te preguntas dónde narices te has metido, si parece que estés en mitad de un bosque. Y es que es así, la ciudad está tal cual en mitad de la naturaleza, o la naturaleza en mitad de la ciudad, como quieras.
Pero no está mal, al bajar del avión notas que el aire es diferente, le falta la polución a la que puedes estar acostumbrado en tu ciudad habitual española. Es como si tuvieras una sobredosis de oxígeno.
Llega la primera noche, y es cuando te das cuenta de que estos suecos puede que no sean tan inteligentes. ¿A quién se le ocurrió la idea de diseñar un cuarto sin cortinas y orientado al este? Por suerte ya estaba avisado y me las apañé para poner una tela a modo cortina. Pese a eso a las 3 de la mañana notas que algo raro pasa, claro.

No es muy normal que a estas horas haya tan poca "oscuridad". Y menos normal me parece que el puñetero sol salga sin avisar a las 3 y poco, pero bueno, en ese momento decidí esconderme bajo las sábanas y pasé de hacer foto. Por suerte al segundo día ya te acostumbras y lo ignoras.