A raíz del suceso en el café Río de la Plata, me he replanteado algunos aspectos que tenía bien claros.
Por norma general evito entrar en bares que estén en manos de chinos. La razón es bien sencilla, me cabrea ver como bares españoles han tenido que cerrar porque han abierto un bar llevado por chinos justo en el local de enfrente, utilizando una competencia bastante guarra en mi opinión, que ha terminado por hundir el negocio español.
La estrategia ha sido similar en la mayoría de casos: se abre el bar chino dejando los precios más baratos que el bar español, picoteo incluido. En ese momento hay una guerra de precios, durante la que los chinos logran dejar los precios en un nivel casi ridículo, por lo que el bar español no puede seguir la disputa y ha de cerrar ante la escapada de clientes. Tras el cese del negocio español, el bar chino sube los precios al mismo nivel que tenía el bar español o incluso los eleva un poco-
De esta forma han logrado cambiar calles enteras como el paseo Calanda, antiguamente repleto de terrazas llevadas por españoles, y actualmente la mayoría están en manos chinas.
Pero sucesos como el que menciono en el anterior post hacen replantearme si realmente se merecen algunos bares que sigamos yendo. Desde luego el café Río de la Plata no se lo merece. Que no cuesta tanto ser amable con los clientes y tener dos dedos de frente, creo que no es mucho pedir.
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